Mientras reflexionaba, Ralph notó que un automóvil se acercaba a él y resultó ser en el que estaba su madre, Margaret. Apresurándose, abrió la puerta del auto cuando se detuvo. —Mamá, has vuelto.
Margaret lo miró fijamente.
—¿Esperaste a que volviera?
Ralph se rio entre dientes:
—De ninguna manera. Estaba a punto de salir y casualmente te vi regresar. La verdad era que últimamente se había quedado en casa para evitar a Margaret, pero no podía admitirlo porque ella podría interpretarlo c