En ese momento, le era demasiado difícil echarse para atrás. Melanie, consciente de los ojos del público sobre ella, se obligó a recordar el proceso y mantener la calma.
No se trataba solo de oler un poco, pronunciar unas cuantas palabras o incluso tratar de adivinar la fórmula general y los ingredientes. ¿Qué pasaría si Melanie decía algo incorrecto o de lo que no pudiera retractarse?
Debido a la abrumadora tensión, incluso el hecho de sostener una tira reactiva le hacía temblar las manos