Heather, agitada por la lesión, luchó por conciliar el sueño esa noche. Su estado de ánimo era amargo, acompañado de dolor de cabeza y dolor en el pecho.
Se levantó para saciar su sed y, al alcanzar su teléfono, descubrió que estaba en ruinas.
—Supongo que necesito uno nuevo.
Aburrida después de dos días confinada en casa, contempló su siguiente paso. Ahora que Alexander era consciente de sus intenciones, recuperar el manual secreto parecía un desafío. Regresar a la casa de Alexander prob