Gerard y Luz están acostados, felices, tranquilos. Él acaricia y besa el vientre de su mujer, disfruta tanto el tenerla así, creando vida dentro de ella, le parece mágico. Por eso gruñe cuando suena su teléfono, ve que es Dan, le contesta de mala gana, pero se le pasa cuando este le habla.
—¿Estás cerca de Luz?
—Sí…
—Sal de ahí, vete a otro lado.
—¿Qué pasa…?
—Solo hazlo.
Gerard le da un beso a su mujer, a quien no le pasa desapercibido que algo está pasando, pero tiene tanta pereza, que