Nadie en ese avión podía consolar a Charlize, Matías estaba preocupado, porque nunca la vio de esa manera. Ni siquiera sus padres podían pensar en una manera de consolarla, la noticia de su amiga desaparecida la tenía por completo devastada.
Una hora se habían tardado en arreglar todo, salir del hotel y tomar el avión privado de James, que ya estaba disponible en suelo americano para ellos y era el más grande.
Antes de subir a él, Keylen ya había movilizado a esa gente que tenía por allí todaví