—¡Bájame, pendej0! —grita ella medio alcoholizada, pero no puede hacer nada.
Cuando llegan al piso, Matías se va directo a la habitación, la deja en el piso y ella se tambalea un poco, lo mira con el ceño fruncido y le viene una arcada.
—¡Princesa!
La toma rápidamente, la lleva al baño y ella entierra la cara en el váter, Matías le toma el cabello con una mano, mientras la otra le acaricia la espalda. Su cuerpo se estremece con los espasmos, hasta que termina de eliminar todo el alcohol de su s