Saludé a Ethan y le dije que le llevaba una gran sorpresa. No le dijimos sobre el regreso de Arlen porque sabíamos que se pondría ansioso y un poco odioso queriendo ver a su papito. Antes de salir tomé un gran puñado de la caja de condones y los metí en mi bolsa de mano. Llegamos al aeropuerto, y a pesar de ser un viaje privado nos revisaron nuestras pertenencias. Lo peor fue cuando me pidieron vaciar mi bolso y de el cayeron los montones de condones que llevaba. La cara de Arlen y de Anthon er