—Pero solo un mes más y me sacaran miles de huevecitos para hacer bebés, espero que no tenga que volver a pasar por esto nunca más. Toqué su hombro en señal de que estaba con ella.
— Huele bien, ¿qué hiciste de comer? —Los cambios de humor eran realmente violentos. Miriam había pasado por cuatro o cinco estados en menos de diez minutos.
—Lasagna —le contesté. —Hola, Miriam —saludó Arlen, que entraba a la cocina con Ethan.
—Hola, tía Guapa, te ves muy linda. Me gusta como se ve tu pelo —la salud