CAPÍTULO 98: LA CENA DE LOS TRAIDORES
Derek
Desde aquella tarde en la plaza no he podido quitármela de la cabeza.
No debería pensar en ella. No después de todo lo que me dijeron, después de los recortes, los informes y las acusaciones. Sin embargo, su voz me persigue, su mirada rota, esa forma en que me dijo que lo nuestro fue real, que me amó y que yo la amé primero.
Al principio intenté convencerme de que era otra más. Una oportunista, una mujer herida buscando venganza, pero cada vez que cie