CAPÍTULO 77: EL ENCIERRO
Derek
Me recuesto en el sillón del pent-house, rodeado de papeles y carpetas. La ciudad se extiende más allá de los ventanales como una mancha de luces. El aire acondicionado zumba con ese ritmo constante que siempre me ha resultado tranquilizador. Casi no hay ruido, es tarde, demasiado tarde para estar trabajando, pero el insomnio me ha ganado otra vez.
Tengo una copa de whisky a medio terminar sobre la mesa mientras que mi mente está en Maddison. Su imagen me sigue a d