CAPÍTULO 21: PERFECTA COMO UN CASTIGO
Vanessa
Mis uñas están recién esmaltadas en tono cereza. Aún brillan bajo la luz cuando acaricio el volante de mi Maserati. Huele a eucalipto, lavanda y éxito. El día en el spa fue un respiro necesario, aunque nada me relaja que el orden, la belleza y la victoria.
Abro la puerta principal de la mansión Kingsley y me detengo al escuchar voces. Bajo el ritmo de mis pasos, los tacones de diseñador ahora se deslizan sin ruido. Me acerco al salón evitando que me