CAPÍTULO 22: IMPACTO
Maddison
Estoy recostada en el sofá, con una almohada entre las piernas y la mano sobre el vientre. Ya no me siento tan mal como ayer, pero aun así, la angustia no se va del todo. Trato de mantener la calma, lo hago por mi bebé, pero mi mente no se calla. Cada rincón de esta casa que al principio me pareció cálido, ahora se siente como una celda donde los pensamientos me asfixian.
Desde que Derek apareció, estoy agotada, física y emocionalmente. Me siento traicionada, vulne