CAPÍTULO 167: CENIZAS Y GRITOS
Derek
El humo espeso me envuelve, pegajoso, denso, como si alguien hubiese llenado mis pulmones con fuego líquido, cada respiración me cuesta demasiado, pero no puedo ceder. La cabaña cruje como un animal herido, sus paredes escupen llamas que trepan hasta el techo. Afuera, sé que Maddison está ahí, esperándome, probablemente gritando mi nombre, pero no puedo salir todavía. Vanessa está frente a mí, su silueta es iluminada por el parpadeo anaranjado del infierno q