CAPÍTULO 16: DESCONFIANZA
Maddison
No he sabido nada de Derek desde ayer.
Ni un mensaje, ni una llamada. Ni siquiera un emoji estúpido de esos que manda cuando está ocupado pero quiere que sepa que piensa en mí.
Y eso me está matando.
Me doy vuelta en la cama por enésima vez, abrazando la almohada contra el pecho. El celular está junto a mí, la pantalla se ve negra, muda, indiferente. Le he escrito tres veces, una de esas veces incluía un “¿todo bien?” con un corazón al final. El tipo de mensaj