CAPÍTULO 155: EL PARECIDO
Maddison
Volvemos a la casa al día siguiente. Derek me toma la mano con firmeza mientras avanzamos por el sendero rodeado de árboles. Mis dedos tiemblan dentro de los suyos, pero él no me suelta.
La mujer que nos recibió ayer ya nos espera. Tiene el rostro serio, pero esta vez no hay hostilidad, solo una cautela meditada. Abre la puerta antes de que toquemos el timbre.
—Pasen —dice sin más.
Cruzamos el umbral con el corazón en la garganta. Todo en esta casa parece dema