CAPÍTULO 123: EL PRECIO DEL AMOR EN PÚBLICO
Maddison
Cuando Derek entra al pent-house, el aire cambia. Cierro el libro que fingía leer en el sofá y lo miro en silencio. No hace falta que diga nada, sus pasos lo delatan, igual que la tensión en sus hombros, el temblor sutil en la mandíbula apretada, la forma en que se pasa los dedos por el cabello sin siquiera mirarme.
—¿Todo bien? —pregunto, aunque sé que no.
Él no responde al principio. Se queda de pie, de espaldas a mí, como si necesitara tie