María
Mi teléfono vibró con un mensaje de texto y mi corazón se rompió por tercera vez. «No funciona más, María. Lo sabemos los dos. No lo hagas más difícil».
Tres putos años con mi novio y me dejó como si fuera nada. Miré la pantalla hasta que me ardieron los ojos. Entonces hice lo único que tenía sentido. Agarré mis llaves, conduje al bar más cercano y empecé a beber como si el mundo se estuviera acabando.
El whisky me quemó al bajar pero se sentía bien. Pedí shot tras shot hasta que el dolor