7. ¡Eres un asesino!
Regina no imaginó que sus palabras habían sido escuchadas por Greta, pero lo cierto era, que todo lo dicho con Serafina, había llegado a sus oídos y la mujer no dio espera a nada, pues salió corriendo por los pasillos en busca de Lucio.
—Esa mujer te está viendo la cara y ¡estás quedando como un idiota ante ella! —gritó al entrar al estudio del hombre.
—Cuida tus palabras, Greta —dijo Lucio con tono amenazante, pero la mujer no se calló.
—Te vas a quedar siendo el padre de un bastardo y nada