41. No planeo irme
Regina caminó a paso lento hasta la huerta, algunas lágrimas resbalaron por sus mejillas y ella las dejó correr sin reparos, era la primera vez que hacía ese recorrido sin la compañía de su pequeño y se sentía incompleta, aunque sabía que el bebé había quedado en las mejores manos posibles. Serafina cuidaría de Dash como si fuera su propio hijo y eso calmaba su alma.
William la esperaba desde hace más de una hora y al no verla llegar, decidió salir de la cabaña y esperarla junto a la huerta. Se