Capítulo 77.
El benefactor
Permanezco con mi taza de té frente al gran ventanal del edificio.
Un suspiro cansado sale sin que pueda detenerlo.
Esta mierd@ ya me está hartando con dimes y diretes de parte de imbéciles que no piensan ceder por las buenas. Tal es el caso de ambos comandantes que me tienen hasta la coronilla con su falta de respeto.
Detesto que quieran meterse en algo que no entienden y me jode que no sean capaces de rendirse ante un poder superior, como el que tengo aún en las sombras.