Epílogo. Parte 1.
Damien
La plenitud que siento de estar frente a ella es asombrosa, una brisa golpea mi rostro con una imagen fascinante que me obliga a no desear dejar de verla.
Es hermosa. Con sus ojos azules y sonrisa calienta mi corazón al grado de creer estar frente a una chimenea en una noche helada, pero entiendo perfectamente que no se trata de eso sino de la personita frente a mí.
El olor a bebé que tiene me gusta sentirlo cuando toca con su mano pequeña mi mejilla, soltando esas risas divertidas que