Capítulo 34.
Zarya
—Aunque pudiera hacerse, sería muy riesgoso. —se rehúsa a ayudarme.
—Mark por favor, se supone que somos amigos. —le recuerdo.
—Justo por eso no puedes pedirme que te ayude a entrar a las instalaciones del edificio donde está el comando. —rebate, se bebe el café de un solo sorbo dejando la basura en un bote.
Salimos a hacer ejercicio y le conté parte de lo que Damien ya sabe.
—Eres un egoísta. —niego mientras me cruzo de brazos, molesta, buscando otra manera de hacerlo yo misma.
—