Capítulo 125.
Damien
Mi corazón desbocado no me permite escuchar nada más que sus latidos excesivamente bruscos. El aire lo siento espeso y una neblina se instala en mi cabeza.
El auto no se detiene del todo cuando me lanzo de este con un arma en la mano. La casa del ministro está solitaria y mi razonamiento se va a la mierd@ con ganas de querer ver donde se encuentra Briana. La oscuridad cubre todo el sitio, no hay rastros de nada, ni un solo...
Mis pasos se detienen con los cuerpos ensangrentados que hay