Capítulo 126.
Damien.
—Tienes que atender las organizaciones. —suelto con el alma quemando. Carraspeo para que lo que me ahoga se vaya, pero no obtengo buenos resultados.
—Lo haremos juntos. —dice Zarya a mi lado, medio la veo. Sentada a mi costado, no parece querer irse, pero yo necesito estar solo.
—No puedes perder tiempo. Y ahora soy más un retraso que ayuda. —me incorporo yendo a la puerta del baño.
—Nunca serás un estorbo, D. Aquí estaré para tí. —asiento con la garganta quemando.
Doy un asentimient