El cerebro de Victoria intenta procesar lo que Adrián acaba de decir, “este hombre está loco, para hacer semejante petición”, “si piensas en huir, es el momento de negarte sin importar las consecuencias”, “no puedes negarte, solo cierra los ojos y di que sí”. La batalla mental era bárbara, por un momento se sintió como esa caricatura que tiene a un diablito y un angelito en cada hombro y cada uno le dice al oído lo contrario del otro. La verdad es que debe estar muy desesperado para pedirle que