La urgencia de ambos era evidente, después de tanto tiempo sin tocarse.
— Adrián hazme el amor, te amo, te necesito conmigo, estoy muriendo lentamente en agonía.
Sus palabras lo dejaron sin aliento, ella le ha confesado su amor, ahora es su turno.
— Quiero que repitas muchas veces que me amas, porque yo muero de amor por ti y te lo haré saber cada día. Ahora solo quiero amarte, lo voy a hacer, te haré el amor todos los días de mi vida.
La abrazó muy fuerte, devolviéndole los besos que tenía