—¿A dónde llevan a mi hija? —Veo que intenta aparentar que le importa su hija.
—No te preocupes, la cuidaremos bien —le digo mostrándole una sonrisa macabra. Veo que voltea a ver a Calem.
—Pero sabes, Calem, me encantó verte cómo llorabas mientras violaba a tu tía. —Observo a Calem y veo cómo aprieta la quijada—. Me encantó hacer la mía, como gritaba mientras me rogaba que no lo hiciera.
Calem se acerca muy enojado, pero noto que Mateo tiene algo en la mano. Así que rápidamente detengo a Calem.