P.O.V Larissa
Veo a Calem irse de la habitación. Pero en mi mente están esas palabras que él me acaba de decir. Como que él es el único que puede besarme. Debe de estar loco.
Después de un rato pensando, decido bajar a la cocina a tomar un vaso de agua. Ya es muy tarde, no tengo ropa para dormir. No sé si ir al cuarto de Drácula.
—Hola, Larissa. —Escuchó la voz del abuelo de Calem.
—Hola, señor Dunne. —Le saludo felizmente.
—¿No puedes dormir? —me preguntó el señor preocupado.
—No es que