—¿Estas loco?—su mano sujetaba con fuerza la mía,escapando.
—Tan loco que no podría soportar un solo segundo más sin tenerte conmigo—sonreí sintiendo el calor en mis mejillas.
El cálido viento golpeaba nuestros rostros con delicadeza,su mano sujetando la mía era algo mágico,casi irreal.
Nos detuvimos frente a un gran precipicio,el azul del mar al fondo se veía tan oscuro como la noche misma,me volteó a verlo y su rostro me sonríe una vez más para a continuación abrazarme co