Maldigo por lo bajo sentándome correctamente y abrochando el cinturón de seguridad.
—¿A donde me llevas?—pregunto al notar que el camino a mi casa no quedaba en la dirección que acababa de tomar.
—Solo quédate quieto y en silencio—me miró por el espejo retrovisor y bufé.
—Idiota—susurro.
—Te escuché—ruedo los ojos y le saco la lengua.
Nos quedamos en silencio hasta que se detuvo unos quince minutos después,era un lugar en el que no había estado nunca,bastante aleja