Carmen se quedó atónita ante la pila de libros que tenía delante, libros llenos de información sobre el embarazo, las madres y los bebés. Bastian y Verella le habían pedido que los leyera todos. Para que más adelante, cuando estuviera embarazada, no se sorprendiera por los cambios físicos y psicológicos que experimentaría.
«Pechos más grandes, náuseas matutinas, fatiga y cambios de humor», murmuró Carmen mientras hojeaba las páginas una por una.
—Carmen, ¿estás dormida?
—¿Señora Mendoza?
—Sí, s