Regresamos a casa y tenia los pelos de punta porque el miedo reinaba por mi cuerpo, Briss era impredecible cuando estaba enojado y sabia que algo estaba tramando y no me gustaba su silencio, estaba furioso, de eso no tenia la menor duda y la incertidumbre era lo que mas me asustaba.
Llegamos a la mansión y cuando baje del auto me tomo de la mano para que no me moviera. Bajo la mirada a nuestras manos unidas y luego la vuelto a levantar para mirarlo a los ojos.
—¿Que sucede? —sonrie.
—¿Creía