Yudith:
A pesar de que la cena estaba espléndida, todo me sabía a rayos.
Después de dos horas se darle vueltas a aquello en el plato, la cocinera se apiadó de mí, y pasamos directamente al postre.
—Es una pena que la cena no haya sido de su agrado, Señora.- comentó Zenaida, la ama de llaves, en un tono de superioridad y altanería que comenzaba a molestarme.
—Quizás mañana recupere el apetito.- farfullé.
—Oh, nuestro líder no va a regresar mañana.- anuncia Zenaida, con seriedad.- llamó para deci