Yudith:
Los días pasaron lentamente, estos se convirtieron en semanas, y un día, me di cuenta de que mi hijo ya tenía dos meses.
Arrugué el entrecejo, notando que Javier parecía completamente cambiado.
Atrás habían quedado sus amenazas y su mala cara. Ahora se la pasaba sonriente y de buen humor todo el tiempo.Y no había que ser un científico de la NASA para saber por qué.
Todo se reducía a Yunior.
Su hijo y heredero era la causa por la que estaba tan contento.Incluso me sorprendí de notar, que