La ruta se extendía y logré ver los campos que camuflaban la casa secreta de Robert y su familia. El miedo se multiplicaba en mi al ver que los dos seguían sin reaccionar ni moverse. Greg podía recuperarse estando al borde de la muerte, los lobos a veces tenían esa capacidad. Ema era una humana, si el daño era irreparable no podríamos hacer mucho para salvarla.
Me abstuve de detener el auto hasta que llegué a la casa, entrando con la mayor de las velocidades. Seguía de noche, el cielo oscuro re