Mi zumo estuvo perfecto, sin demasiada azúcar, pero tampoco agrio, era una buena combinación. En cuanto a los rollos de canela, a pesar de que eran muy buenos, no eran competencia para los fantásticos brownies de chocolate. Lo que me había dicho Iker era cierto.
—Uf, están muy buenos… —dije, probando el mío con helado, era increíble. Tenía un autentico sabor a chocolate que era irremplazable. —Gracias por traerme aquí.
El me miró por un buen rato y me dio un beso en la mejilla, para luego besar