Tomé asiento al lado de mi alfa y me acurruqué a su lado. Lo vi olfatear con desconfianza y luego, calmarse al reconocer solo mi aroma. Era una buena táctica de supervivencia, me dije a mi misma, si el tenía el olfato tan sensible esa colonia incluso lo atontaría, era demasiado fuerte. Me la había obsequiado Marcus para uno de mis cumpleaños y no había querido usarla ni un solo día de mi vida, hasta ahora. Era un olor tan fuerte que me resultaba horrible, me gustaban los perfumes más sutiles y