(Keira)
No puedes estar tan desesperada, pensé para mis adentros. Ahora, sentía que la muerte me sujetaba de los talones mientas intentaba respirar algo que no sea la profunda pestilencia. Los insectos y alimañas que habían liberado para atacarme eran de lo más terrible.
Cristian estaba próximo a morir, podía verlo en sus ojos. Antes, cuando recién comenzaron a ahogarnos, gritaba y pedía ayuda sin cesar. Pero ahora estaba callado, como resignándose a su posible muerte y sin fuerzas para patalea