(Zhang)
No podía creer que los demás no vieran la escena tan magnifica que yo estaba contemplando con mis propios ojos. Puesto que, allí en frente, donde los árboles decoraban las veredas, un lobo plateado nos seguía como una sombra.
Luego se sumó otro de ellos, uno de color rojo intenso, para que después, otro azul marino llegara. Nos estaban cuidando, podía verlo en este preciso instante, aunque los demás estuvieran nadando en su ignorancia.
Era uno de mis sueños de niño, lo recordaba muy vag