Camino junto a Keyla, nos dirigimos al centro de la ciudad, y una semana después del incidente con el malnacido ruso.
Llegue al hospital con sangrado, pero no era nada grave, debido al estrés que había estado experimentando.
La cereza del pastel, fue haberlo visto de nuevo y que me saliera con lo mismo, importándole una mierda lo que yo pasé.
—¿Estas seguras de que lo quieres hacer hoy? Debimos esperar a que te recuperes totalmente, estas siendo un poco descuidada—me regaña mientras llegamos a