Grace
En cuanto puse un pie en el restaurante de estilo coreano, me arrepentí.
No me malinterpreten, no era por el restaurante en sí. Al contrario, me encantaba la decoración. Los biombos de madera, los faroles, el tenue aroma a carne a la parrilla... Todo me recordaba aquellas noches que pasaba en vela viendo dramas coreanos y deseando teletransportarme a sus mundos.
Así que ese no era el problema. El problema era la gente. En cuanto crucé la puerta, todos los presentes voltearon a verme. Me pa