Apollo
Pasé las páginas del informe mientras repasaba cada línea con la mirada. El despacho estaba en silencio, salvo por el roce ocasional del papel y el suave golpeteo de la lluvia contra las ventanas. Me había quitado la corbata hacía rato y la había dejado en el sofá; llevaba desabrochados los dos botones superiores de la camisa. Tenía las mangas arremangadas y los antebrazos apoyados sobre la mesa.
Volví a pasarme una mano por el cabello y sentí los mechones revueltos caerme sobre la frente