Grace
Nunca sentí que perteneciera a ningún lugar. Ni una sola vez en mi vida.
En el orfanato era esa niña callada que se sentaba sola a mirar por la ventana sin decir nada. La que no reía, no lloraba ni peleaba por atención como los demás. Solo existía.
“Es rara. Los niños no deberían ser tan callados. Solo se nos queda mirando. ¿Qué le pasa?” Eso dijo una vez uno de los posibles padres adoptivos, delante de mí.
Cada vez que adoptaban a otro niño, lo festejaban y lo recibían con los brazos abie