Grace
—¿Va a la casa del señor Grayson? —preguntó el taxista, aunque sonó más a afirmación que a pregunta.
No tenía ganas de hablar. A esas alturas, no podía pensar con claridad. Pero no era de las que dejaban a la gente hablando sola, sobre todo a alguien que parecía tener el doble de mi edad. Así que asentí apenas.
—Así es.
El taxista sonrió y asintió con cierto orgullo, como si conociera al hombre en persona.
—Debe conocerlo personalmente. El señor Grayson es un hombre muy amable. Él y su fam