Grace
Quizá te preguntes qué se siente besar al Diablo. No sé cómo explicarlo. Solo sabía que aquel beso había sido suave y fugaz, pero bastó para trastornarme y hacerme arder de deseo.
Antes de que pudiera pensar, antes incluso de que lograra respirar bien, se apartó. El corazón me latía con tanta fuerza que parecía querer salírseme del pecho. Me quedé allí, aturdida, tocándome los labios mientras el recuerdo del beso me encendía la piel.
“Dios mío. Acabo de besar a mi jefe. Acabo de besar a mi