Grace
Tragué saliva y se me cerró la garganta al mirarlo. Ni siquiera sabía cómo responder a su pregunta. No era mi culpa. Había puesto el vibrador a máxima potencia y sabía exactamente cuándo llevarme al límite con la boca. El experto era él.
Y ni siquiera sabía que podía chorrearme.
Siempre que oía a otras mujeres hablar maravillas de lo que se sentía al chorrearse, pensaba que exageraban. Ese tipo de cosas les pasaba a ellas, no a mí. Sin embargo, ahí estaba yo, todavía temblando por los efec