LAYLA:
La palabra embarazada retumba en mi cabeza y muerdo los labios al ver a Damián y Galed mirarme fijamente.
—¿Qué? ¿Acaso no van a hablar?
Les pregunto cruzandome de brazos mientras los observo.
Mi vampiro se acerca a mi con su velocidad vampirica y me toma en sus brazos delicadamente para cargarme estilo princesa y llevarnos a la habitación.
Al entrar este me deja en la cama y mira fijamente mi vientre plano.
—No puedo sentir ningún aroma extraño… Solo tu.
Murmura sin despegar los ojos de