LAYLA:
El día siguiente fue un día sombrío y triste, le dimos sepultura a los cazadores caídos e hicimos un pequeño homenaje.
—¿Te sientes bien?
Me pregunta mi hombre pasándome una botella de agua.
—Si, no te preocupes.
Respondo con media sonrisa y me limpio el sudor… Mierda, pero que calor.
—Dan… Una pregunta.
—Dime.
—¿Quieres que te llame Dan o Damián?
—Como gustes, no me molestará.
Dice dejando un beso en mis labios y se retira para hablar con Bladimir.
—¿Cómo hago para que un vampiro me mar