Escucharla hablar solo le provoco nauseas, en algún punto quiso detener el auto y ser él quien acabara con la vida de esa miserable mujer pero se tragó las ganas al llegar a la delegación, se encargaría que su estadía en prisión fuera lo más miserable de lo que ella tenía planeado para Madison, apago la grabadora cuando obtuvo todo lo que quiso, detuvo el coche justo al frente del lugar en donde ya lo esperaban una fila de policías y bajo a Naomi del auto a rastras.
–¡No, por favor! –suplico –