Mundo ficciónIniciar sesiónMadison Bailey ha vivido durante toda su vida enamorada de su mejor amigo de la infancia y prometido Asher Clarke. Sin embargo, despues de verlo enamorarse de otra mujer, siente su corazón quebrarse en pedazos. ¿Sera acaso que ese joven rebelde de larga cabellera negra la haga olvidarse de quien fue su gran amor? Erza Miller llego para quedarse, arrazando el corazón de Madison como una ola y haciendola sentir por primera vez en su vida hermosa ¿Sera que el amor podra superarlo todo? ¿O las diferencias sociales seran un obstaculo? En la guerra y el amor todo se vale y los compañeros de alquiler se enfrentaran a sus destinos.
Leer másEzra tomo aire antes de comenzar a platicar todo. Creando expresiones de sorpresa en Armand y Carla pero no mucha en sus hermanos quienes seriamente escuchaban.–¿Qué acaso no conoces algo llamado condones? –pregunto irónicamente Anthony.–No empieces con tus mamadas –amenazo el moreno.–¡Ya! –silencio Armand –mejor ver a verlo. Anda, tú hijo te espera.Cuando la enfermera le termino de colocar la bata azul y le coloco en brazos al niño su corazón se detuvo.–Cárguelo firme –dijo la muchacha antes de salir –no tenga miedo.Y por segunda ocasión sintió un amor desmedido hacia otro ser, era tan pequeño y frágil que le daba miedo incluso sostenerlo; le sonrió cuando el niño entre abrió sus ojos mostrándole un azul celeste, el pequeño también había heredado el azul de su madre y eso le gustaba. Se convenció de que por nada del mundo los perdería, no ahora, ni nunca.Después de su primer encuentro con su hijo, casi tuvo que obligar a Adrien a que le permitirá a entrar a ver Madison quien a
penas entro al hospital empezó a preguntar por Madison sin embargo la gran mancha roja en su espalda provoco que un grupo de enfermeras se le acercara.–No tengo tiempo para eso –musitó al ser jalado hacia los adentros del edificio –¡Escuche!–Lo que sea que busque puede esperar a que curemos su herida –respondió la enfermera por delante –está perdiendo mucha sangre y si no se atiende puede provocarle una infección. Además no puede entrar a ver a ningún paciente interno porque contaminaría el área, nadie en este hospital le dará el permiso que necesita sino viene adecuadamente.–¿Qué quiere decir con eso?–Que va a necesitar una camisa limpia.Aceptó sin reprochar porque si era lo que necesitaba para verla, lo haría. Se dejó quitar la camisa y tomo asiento en la camilla.–Voy a tocar alrededor de la herida, necesito que me diga si le duele –el moreno asintió.–¿Duele aquí? –él negó –¿Y aquí?–¡KYYYAAAA! –grito de repente –¡TENGA MÁS CUIDADO!–Shhhhh… que sea guapo no le permite ser gr
–¿Por qué haces todo esto? –se atrevió a preguntarle –yo no tengo la culpa de nada… ¡Déjame ir!–¡Oh! Ahora no te vez, ni te escuchas, tan valiente –Naomi se recargo en la silla oxidada y saco de su chamarra una navaja que obtuvo toda la atención de Madison.–¡Déjame ir! ¡Por favor, Naomi! Te lo suplico… juro no decir nada a nadie –otro nueva contracción se produjo haciendo caer su cabeza, por ningún motivo quería que Naomi se diera cuenta, tenía miedo, mucho miedo –Te daré lo que quieras… pídeme lo que quieras… pero por favor… ¡Déjame ir! –la carcajada de Naomi hizo eco en todo el lugar, Madison salto del susto.–Es demasiado tarde, muy tarde putita… –la mujer blanca observaba la navaja, dándole vueltas al filo y entonces se fijó en la embarazada –me quitaste a Ezra, te robaste mi libertad y lo peor es que el muy idiota le sigue siendo fiel a tu recuerdo… aun después de saberte casada, aun después de todo…–Yo… yo… lo deje, no estoy con él… Naomi por favor.–¡CALLATÉ! –grito al levan
No fue hasta que ambos pelinegros salieron que Madison pudo ver fijamente a la cara a Jude que aun desde su lugar no dejaba de verla. –Hay algo que debes de saber … –dijo al fin Madison. –Te escucho. –Antes de que se leyera el testamento –Jude entrecerró sus ojos –yo… –Se lo de la carta –le dijo interrumpiéndola, Madison se petrifico –la encontré debajo del florero del salón favorito de tu padre, no es necesario que me expliques nada porque entiendo todo, yo mismo te dije una vez que sabía a lo que me arriesgaba contigo –Madison agacho la cabeza –me costó admitirlo pero sé que lo amas –avanzo hasta ella y la sujeto por los hombros, la pelinegra alzo la cabeza cuando este la sujeto por la barbilla –yo también te amo, por eso mismo, estoy dispuesto hacerme a un lado para que seas feliz con él… –No podemos –se apresuró a decir ella –aún tenemos el problema del testamento de mi padre y no me perdonaría hacerte perder a ti ya tu familia todo lo que han construido, eso sería egoísta de





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